Thursday, October 27, 2005

Niko Lojero


Niko, Nikolás, Nikodemus, Nikanor.

Mi perro. El perro Lojero. Comenzó por nombre Bebeto, gran influencia del mundial de 1994. Después fue Niki, pero era un bóxer y no le quedaba el nombre diminutivo. Quedó como Niko con múltiples variaciones para beneplácito del usuario del nombre y de su creatividad, humor e ingenio.

Murió hace unos días y, sin duda, será recordado por el resto de los míos.

Le gustaba la cerveza, masticar hielos, dormir dentro de la casa y mojarse en la lluvia. En su juventud gozaba de hacer hoyos en las bardas de madera. Tuvo críos varios. Le agradaba comer huevos crudos en el piso de mi cocina, particularmente cuando alguien accidentalmente los tiraba al suelo. Peleaba como un grande y usaba sus patas como el buen Alí.

No mordía y no era muy bueno en el resguardo de la casa porque adoraba a la gente y a cualquiera que entrara en su casa, el patio de la mía.

Se la pasó muy rico, se le extrañará bastante.

Tuesday, October 25, 2005

Ya comenzó su Otoño

Hoy comí con un anglo-francés, cuarenta y pico años y compañero de clase. Una plática bastante interesante, de todo y de todo. El concepto de calidad de vida para él es parecido al mío, tener tiempo para hacer lo que uno quiera sin tener algún tipo de presión externa.

Hoy descubrí que el camión que a veces tomo para mis clases de chino, me lleva también a mis clases de inglés que están en dirección contraria y muy lejos de aquí. El segundo descubrimiento fue más grato aún, el 749 me lleva también a mis clases de los sábados. Antes tenía que caminar 15 minutos, después tomar un camión de una hora y de ahí un segundo de algunos minutos para después caminar otros diez minutos y llegar. Ahora sólo tomaré uno que me deja a una cuadra de la escuela y que parte de mi propia calle. Eso significa más tiempo para dormir.
¡ Qué rico !

Beijing comienza a pintar sus árboles de café. El clima ya es frío. Yo, algo temeroso por las nevadas de acá.


Mi corazón está con Quintana Roo, con la familia Lojero y con los damnificados.

Sunday, October 23, 2005

1 llanta y 1 huevo,

Como les comenté anteriormente, tengo una rila.
He pedaleado ya por muchas calles de Beijing. Me pegó una fiebre de usar bicicleta siempre, sobretodo, cuando sé que en invierno será improbable usarla pues estoy encariñado con el lugar que ocupan mis orejas y mi nariz en la cara y este viento siberiano puede eso y más.

El uso le pega a estas bicis baratas. Ya le llevé a arreglar un pedal que tenía juego. Ahora, el freno delantero se aflojó y el asiento se bajó pues tampoco está bien apretado. Pero lo que en verdad me afecta es que la pinche rueda de atrás se haya ovalado quién sabe por qué demonios si yo he enflacado desde que llegué. La cosa es que tiene forma de huevo y al andar yo voy dando brinquitos como si fuera galopando un caballo. El lunes estaré de vuelta con el vendedor, pondrele gorro hasta que quede bien. Fuera de eso, la bici está perfecta y el invierno en Beijing es nada más un friito, bahh.

Pude haber comprado una bici más sólida. No lo hice porque todavía no me encariño tanto con los ladrones pekineses como para regalarles algo tan sofisticado. La probabilidad de hurto es altísima y más si la bici está decente. Ni los candados, ni las cadenas son significativos para esta camarilla, éstos son artículos de decoración bicicletista únicamente. La joda es que al tener una bici barata tienes que visitar al mecánico una vez por semana. Hasta ahorita no me cobra extra, pero ya veremos si lo de la llanta lo saco por garantía.

Mi estrategia será agarrar a un chino en la calle y comprarle ahí, en caliente, su bicicleta. Las rilas de estos cuates tienen una vista deplorable pero se ven firmes y funcionales. El cascarón es en verdad horrible. El cuadro de la bici se ve más viejo que las estructuras oxidadas de Fundidora en Monterrey. Pero la firmeza de esas chingaderas no puede cuestionarse, el otro día vi un choque bicicletístico. Se dieron en toda la madre. La rila oxidada estaba entera, a la otra -que se parecía a la mía- se le tronó la canasta y un pedal o algo así. Yo estoy conque esas son las mejores bicis y que los chinos las joden en su buen ver para evitar el robo. Seguiré necio con eso.

Wednesday, October 19, 2005

Sinfoanía en mi

La tía Ani anduvo los caminos de Versalles en bicicleta. Ella, preparó ese momento a lo largo de los años, elle l’a aimé tellement forte...

Elle s’imaginait en se promenant dans le grand jardin d’un château. Elle savait clairement qu’un jour, elle allait vaincre sur ce rêve. L’image est une créature très puissante,

llegó a su destino. Permaneció más que una mitad de día. Pedaleó por su sueño, flotó en su Versalles siempre indiferente a otros mundos que tantos llaman reales.

Ella ha estado presente en las avenidas de Beijing, en el barrio de Ta Yuar y en Wu Dao Kou cuando este mexicano se incorporaba a las verdaderas arterias de la ciudad. El momento les pareció poético. Fue confirmación de existencia, gran brote de emociones. Fue un incipiente intento de integración que provocó latidos desbocados y ojos en extremo abiertos. Él se hizo al tráfico de tracción a sangre y cadena. Él fue jinete de un monstruo de metal que muere en la estática pero devora en dinámica todo aquello que debajo se plante. Él nunca podrá describir lo que sintió, no nacerá palabra que atine a todo aquello que explotó dentro. Él hacía girar las cadenas concentrado delante para evitar perecer.

¿Por qué habrá deseado cerrar los ojos mientras andaba?

Lo tenía todo servido ante él. No entiendo qué buscaba evocar en ese momento, la evasión no me parece explicación coherente. Él mismo desconoce por qué anheló un obscuro a destiempo y fuera de contexto. Quizá fue la tía Ani haciendo de las suyas.

Quizás le dijo, ahora es mi turno de manejar canijo, quiero andar en bicicleta por las calles de Beijing. Mira, tú cierra los ojos y escucha todo lo que sea posible, busca Luis, busca.

Monday, October 17, 2005

Tres nuevas



1a.- Ya tengo rila -léase bicicleta. Es pinchona y fue muy barata, ahora bien, ya usada, lo será más.

Una bicicleta como la que compré cuesta 155 pesos. Cuenta con canasta, ring-ring y un candado que está para llorar y reír. Llora el exdueño porque el ladrón rió al verlo.

2a.- Tengo ya más clases. Los martes y los jueves estaré las tardes-noches dedicando mis energías a algunos chinos adultos que desean dominar el inglés. Espero que el hecho de tocar conmigo sea una fortuna y no una maldición, denme un par de semanas y me intentaré contestar esta pregunta.

3a.- A partir de hoy manifiesto mi intención de publicar escritos con más frecuencia, el ideal será hacerlo diariamente pero al menos lo haré 4 veces por semana.

Les mando un buen jazz como el que ahora escucho, un piano sencillo pero travieso con el tiempo, un bajo serio, paciente y constante. Finalmente la voz de una hermosa mujer –voz con la que yo no puedo más que imaginar un ser maravilloso- que ahora sonríe y al rato se lamenta.

Todo para, finalmente, acabar sonriendo por una gran tristeza. Todo en notas, todo en tonalidad y sonido.
Jazzzzzzzzz

La Feria de las Lenguas Extranjeras

En Tiananmen, detrás de la foto de Mao, vigilante inmortal de toda la plaza, sucedió un evento. Fue organizado por chinos y destinado a los chinos. Digo, quién más vive aquí a parte de ellos.

Decidieron utilizar extranjeros. Me llamaron el sábado por la noche, Louis??, Yes?, Are you busy tomorrow morning?, I Don’t think so, why?…

Y ahí estábamos como 6 u 8 extranjeros, todos anglohablantes excepto “I”. Era una feria de lenguas, pero la mayoría de los chinos entiende por lengua extranjera sólo una, el inglés. Así que era una feria de escuelas de inglés. La que me invitó a chambear es una de las más posicionadas, le meten una buena lana a la publicidad. Por tal motivo, su promoción incluía una entrevista con extranjeros que finalizaba con una evaluación y calificación del nivel de inglés.

Entrevisté desde niños andrógenos hasta pilotos de la segunda guerra mundial. Un barrendero, un cruzado que quería aprender inglés del medioevo y hasta una chava que me decía que no podía pagar la escuela, que yo le diera clases por fuera. El cruzado se llevo el premio de lo excéntrico por mucho. Llegó con la siguiente frase: I want to learn Middle Eastern English!!! Y yo pensé, ¿a cabrón, querrá hablar como Osama o qué pedo? Pero después de diez minutos de comunicación efectiva entendí que quería hablar inglés medieval.

Treinta minutos de monólogos de distintos reyes y caballeros y al fin le pude sacar al wey por qué demonios quería aprender semejante inutilidad. Me gustan los video-juegos de cruzados. No cuento más, la diversión –que en realidad fue bastante- acabó cuando el Ley Altulo llevaba 15 minutos ininterrumpidos de monólogos diversos. Su lengua florida era fruto de los video-juegos, Hollywood y Shakespeare (aunque él bien sabía que éste no era medieval). Por cierto, Lancelot no entendía nada de inglés moderno, él solo había memorizado cientos de frases de un idioma que le pareció supremo.

Saturday, October 15, 2005

yo soy ese que salta

¿Integración? La neta, no sé si será posible. Sería pretencioso afirmar un sí o un no.

El gallito chino, osé rebautizarlo, es un jaqui. Está hecho de anillos de metal con un núcleo de arroz tal vez. De su centro salen cuatro plumas que le dan balance al volar. Se usa todo menos las manos para dominarlo y pasarlo.

Mañana iré a un evento de promoción de una gran compañía enseñadora de inglés. Será en Tiananmen, en la meritita plaza. No cabe duda que todo puede suceder en China, excepto que nada ocurra.

Hoy volví a los Hutong a comer en el cuarto de una abuela china. Yo me senté en su cama. Manjar sería decir muy poco.

¿Alguien cree que sea posible la sincera integración de las culturas? No hablo de aceptar a un extranjero en México, Francia o Japón, no. Hablo de perder -o tal vez sacrificar- la vista ante otro color y forma. Ya no estoy seguro de ello. Ni allá, ni en China.

Wednesday, October 12, 2005

Como ser un enfermo en Beijing –o, la medicina mixta no es postmoderna.

Vías respiratorias.

Nunca sabré si fui contagiado en el camión, en algún salón de clases o después del juego de básquetbol cuando me fui a casa de Dong Dong a cenar acompañado de unas chelas y un buen juego de video de matazón. El caso es que me enfermé.

Recomendaciones dadas tras anunciar al mundo mi padecimiento.
LA LISTA se presenta a continuación.
El paciente intentó acatar toda indicación, cumplió parcialmente.


- Mónica y Tato me dieron Redoxón (vitamina C efervescente) –shshshshshshshshs- y un té rarísimo (les debo el nombre) -glu, glu, glu, glu. Además, “te compras unas peras chinas y las hierves con azúcar morena y te tomas el jugo que salga”.

- Mi papá dijo Mesulid después de desayunar y cenar, Virlix D tras la comida -¡vengan las tres pastas al día!

- Mi madre recomendó cítricos y un buen caldo de pollo. Pero en realidad esto lo sustituí por una bebida de Omnilife que tiene concentrado de vitamina C, B, carbohidratos, etc. Y por otro tipo de sopita…

- Mauro me sirvió, así, sin preguntar, ya me lo tenía enfrente, el concentrado de Omnilife con agua caliente, todo en una taza –más glú, glu, glu.

- 1/2 de recomendación de un mesero y 1/2 de descubrimiento personal, Caldo de Pescado Coreano. Picosito, muy caliente, lleno de verduras y un pescado destazado. Delicioso, me recordó un caldo jarocho, casi no habría diferencia. Lo bebí del tazón directo. Me destapó la nariz y me dio alivio en la garganta. ¡AHHHHHHHH!!

- Compañera coreana, tómate un “Soju” -licor coreano- con pimienta -¿qué mierdas dijiste? Ahhh es verdad, no entiendes el español. Ok, Thanks for the advice- pero no busqué los ingredientes.

- Un desconocido, té verde.

- Ascensorista (en chino y con una sonrisa en la boca ante el extranjero rídiculo): ¿tú amigo tiene frío?
Yo estaba con mi chaleco y mi hatta –tela árabe- enrollada por el cuello y sobre la boca. No hacía tanto frío esa noche pero no quería arriesgarme. La gente se me quedaba viendo mucho más de lo normal.

- Mauro (en chino para después traducirme en español): No, está enfermo de gripa.
- Ascensorista (chino, pensativa, Luis espera una nueva recomendación): dile que tome medicinas-. Como queriendo decir que estar envuelto como tamal no ayuda en nada.
- Mauro (chino): sí.
- Mauro (en español): ¡pinche vieja inteligente!
- Luis: ¿?
- Mauro: dice que tomes medicinas.
Mauro y Luis, todavía en el elevador, se cagan de risa. Luis tose después por el esfuerzo.

Ya me voy restableciendo. Gracias a todos.

NOTA: Pude accesar a mi blog de manera íntegra. No sé si se levantó alguna censura o fue sólo un momento. El tiempo me responderá.

Wednesday, October 05, 2005

El lugar que me alimenta

El sitio que me nutre podría ser horripilante. Es un hoyo en la pared. Ahí, como por lo menos 3 veces por semana. Se sirven "noodles", "bums" y cerveza. Que por qué podría ser horripilante, pues porque no lo es aunque parezca.

Lugar sin nombre pero bautizado por mi carnal el Mauro como "D'a hole in the wall", mi comedor, es en verdad un hoyo surreal que abastece de comida a los colonos y marchantes. Está entre un muro de unos departamentos y una tabaquería. El hoyo en la pared parece hecho con cincel y mazo. No existe lógica arquitectónica que explique un hoyo tan extraño que de pronto salta a la vista. Sobre todo cuando la pared que cobija esa cueva es la parte trasera de un complejo habitacional.

Adentro está la cocina a tus pies, uno debe recogerlos ya que puede ser salpicado de agua o aceite hirviendo. También hay tres pequeñas mesas con sus respectivos bancos bajos, siempre por debajo del nivel de las rodillas. Afuera, una mesa con vista al frutero callejero y a los colonos de Ta Yuan que vienen y van por la pequeña calle.

En derredor, se encuentran otras mesas sin aparente dueño que se usan para jugar cartas, XiangQi -ajedrez chino- o simplemente para platicar y tomar cerveza.

Los tallarines son frescos y hechos a mano, los Bao Zi –bums- están afuera cociéndose al vapor. A causa de estos últimos, el hoyo en la pared siempre está acompañado de un vapor que baila con el viento y de paso te da la bienvenida.

Ella, la cocinera-mesera-garrotera-cajera y tal vez propietaria, es dura de carácter, es seca a diferencia del piso, que parece almacén de palillos usados y comida escupida efecto del desagradó de un cliente, o de la torpeza de algún comensal, quién sabe.
Él, es simpático, es el creador de los tallarines y del buen humor del agradable agujero.

Al llegar, uno se sienta, llena un platito con chile y vinagre, saca sus palillos, ordena alguno de los seis platillos, espera su cerveza Yanjing y en unos minutos, a comer muy rico.
¡Salud!


Dedicado a Chuy Santos